A los administradores y juntas directivas: no todas las decisiones serán populares

Reunión de inspección y coordinación ante emergencias en una propiedad horizontal

Los acontecimientos recientes en Panamá, producto del terremoto, nos han dejado importantes enseñanzas. Una de ellas es que, por más preparados que creamos estar, nunca estaremos preparados al 100% para enfrentar una emergencia.

Decisiones de seguridad ante emergencias en un PH

En situaciones como estas, corresponde a los administradores y a las juntas directivas tomar decisiones difíciles, muchas de las cuales posiblemente no estén contempladas en ningún reglamento o procedimiento. Sin embargo, cuando están fundamentadas en proteger la seguridad y la vida humana, considero que deben tomarse, aun cuando puedan generar críticas o inconformidades.

El día del terremoto, luego de las evacuaciones, muchas administraciones y juntas directivas decidieron restringir el ingreso a los edificios hasta contar con condiciones razonables de seguridad. Esto provocó reclamos de propietarios que exigían entrar porque eran dueños de sus apartamentos, necesitaban medicamentos, documentos o simplemente deseaban regresar a sus hogares.

Situaciones similares se han presentado con la suspensión del suministro de gas. ¿Por qué otros PH ya tienen gas y nosotros no? ¿Por qué debemos pagar una inspección? ¿Por qué todavía no podemos utilizar nuestras instalaciones?

Son preguntas comprensibles, pero cuyas respuestas posiblemente no satisfagan a todos. En ocasiones, la respuesta más importante es también la más sencilla: se tomó esa decisión para proteger su vida y la de su familia.

Responsabilidad y proporcionalidad de las decisiones

Esto no significa que cualquier decisión esté justificada por tratarse de una emergencia. Las actuaciones deben ser razonables, proporcionales y orientadas a proteger a la comunidad. Pero tampoco podemos exigir una perfección que las circunstancias no permiten.

Por eso, quiero enviar un mensaje de respaldo a los administradores y miembros de juntas directivas que hoy reciben críticas por las decisiones tomadas.

Posiblemente algunas no fueron las mejores. Con más tiempo e información, quizás habrían decidido de otra manera. Pero fueron las decisiones que consideraron necesarias en un momento de crisis.

Mi socio, el licenciado Rubén Valenzuela, suele compartir una reflexión que resume estas circunstancias: «En momentos normales, tú tomas las decisiones; en momentos de crisis, la crisis te obliga a tomarlas».

Y si por actuar responsablemente para salvaguardar vidas humanas un administrador pierde su contrato o una junta directiva termina siendo reemplazada, los felicito por haber tenido el valor de tomar decisiones difíciles.

Porque una decisión administrativa puede corregirse, una junta directiva puede reemplazarse y un contrato puede terminarse. Pero una vida humana perdida no puede recuperarse.n

Otros artículos que le pueden interesar